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Forum Gallery (Lima, Peru).
May 7–28, 2026
CONTRA / PORTADA, 2026
In Contra/Portada, an exhibition presented during the polarized general elections of 2026 in Peru, Aljovín deconstructs the covers of the volumes of the Complete Works of José Carlos Mariátegui through various languages and techniques, including painting, installation, woodcut and ceramics.
The project involves stripping the covers of all text, content, and ideology to focus exclusively on their visual elements: the graphics, color, shape, and format of the books. From this, the artist develops a series of abstract paintings based on the covers; an installation that explores emptiness through the form and dimensions of the volumes; and a set of ceramics and woodcuts that liberate and recreate, respectively, certain characters present in the original images.
The exhibition also includes an installation made up of 140 copies of Mariátegui's Complete Works, arranged like a puzzle whose pieces do not quite fit together.
“And for that very reason, with an all the more incisive edge. The multiple incitements of a production that, once again, dissects not the texts
but the icons conceived.”
Gustavo Buntinx
Curator of CONTRA / PORTADA
Excerpt from curatorial text
https://micromuseo.org.pe/rutas/contra-portada/




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CONTRA / PORTADA podría avizorarse como una exposición histórica. En dos sentidos. Alguno que pareciera imprevisto (aunque el azar, no existe): la coyuntura abismal a la que el Perú se ve de nuevo empujado por las polarizaciones delirantes que nos desbocan como país, como comunidad irresuelta. Pero también el sentido otro definido con plena conciencia por el leitmotiv de la muestra: no los contenidos sino las carátulas de las llamadas Obras completas de José Carlos Mariátegui.
Nuestro llamado Amauta, esa fuente fundacional para el pensamiento dizque marxista en América Latina. Un arquetipo libérrimo, pero encadenado por las políticas dogmáticas que pretendieron petrificarlo, incluso desde el tramo final de su existencia. Su última, perdida, batalla. La agonía de Mariátegui (Alberto Flores Galindo).
Las políticas dogmáticas, los políticos sectarios que quisieron perpetuarlo, traicionándolo. Desde las sombras. Al punto incluso de desaparecer la crítica definitiva de Mariátegui a la deriva totalitaria de ciertas izquierdas, crecientemente fascistas (Iósif Stalin, et al.).
Ideología y política en el Perú era el título completo de aquel manuscrito terminal, cuyo “extravío” póstumo obligó a publicar bajo esa denominación —abreviada — sólo un compendio fragmentario de textos anteriores. En lo que cabría analizar como un lapsus, un fallido revelador, ése es el único de los veinte tomos de las Obras completas cuya portada prescinde de cualquier identificación icónica. Un libro-fetiche: el falo ausente, recompuesto mediante artificios para su instrumentalización imaginaria. Sin imagen cierta que lo simbolice de manera orgánica.
Es también desde esa carencia que podríamos elaborar el desafío crítico que Aljovín nos arroja. Intuitivamente, “sin saber sabiendo”. Y por ello mismo con un filo tanto más incisivo. Las incitaciones múltiples de una producción que, otra vez, disecciona no los textos sino los íconos concebidos para darle al genio y figura de Mariátegui circulación masiva: los tirajes de aquellas épicas ediciones populares superaron centenares de miles de ejemplares. Y dispersaron su imaginario desde carátulas diversas que dieron cabida a casi todas las tendencias artísticas dominantes en el Perú a mediados del siglo XX. Desde el indigenismo tradicional (Camilo Blas, Enrique Camino Brent, Julia Codesido, José Sabogal), hasta la abstracción vectorial (Siegfried Laske). Pasando por cierto expresionismo existencial (Sérvulo Gutiérrez) o social (Liorgio Vaca, Alfredo Ruiz Rosas, David Alfaro Siqueiros). Y la figuración genérica (Ricardo Grau), o lírica (Alejandro Romualdo), o simbólica (Andrés Molina, Sabino Springett, Juan Manuel Ugarte Eléspuru)…
Aljovín, sin embargo, no reinterpreta ese repertorio. Lo reconcibe, desde estrategias opuestas.
A un extremo, sus pinturas despojan, con limpieza impecable —industrial casi— a las portadas originales. Les sustraen toda frase o representación reconocible, para reconciliar sus diferencias en alguna hipotética abstracción plena, ideal, idealizada, pautada sólo por los colores y formatos de cada diseño primigenio. Significantes que se quieren así liberados de todo significado impuesto.
Al extremo otro, sus ceramios —deliberadamente artesanales— extraen esas imágenes antes negadas (la cantuta, el trapecio, el torillo, el amauta, el entrelazamiento de los mapas, las flechas contrarias…) para transfigurarlas en una instalación sobrecogedora. Ominosa.
Espectral: esta camera obscura es además una caverna filosófica. O platónica, con un sentido actual, sesgado. Una indagación sobre las sombras del engaño que la ideología (“falsa conciencia”, Marx dixit) proyecta hacia nuestro mirar esclavo. Y es precisamente en la sutileza de las sombras arrojadas por esos emblemas de barro que la instalación alcanza sus sugerencias más etéreas. Las de la incertidumbre poética, emancipada de cualquier certeza política.
Y de todo mandato: los ceramios se sostienen en un ushnu estilizado, un semitrapecio que es altar y pedestal al mismo tiempo. Pero a su costado otra peana eleva, como reliquia, un objet trouvé excepcional. Un ejemplar auténtico de la primera, mítica, edición de los 7 ensayos de Mariátegui (1928), solicitado para esta muestra por el precario estado de conservación que le otorga una elocuente condición de ruina. Una alegoría.
O, de nuevo, una agonía, en el sentido etimológico del término. Una lucha: decolorado, raído en todos sus extremos, el libro totémico de la discusión cultural peruana —aunque más citado que leído— revela aquí, desde su materialidad misma, los embates del tiempo. Las huellas, las heridas, de la teoría fatigada por la historia. En términos incluso personales: el azar no existe, y este tan demostrativo tomo se nos ofrece rasgado en la porción superior que proclamaba —con gruesos trazos caligráficos— la autoría de José Carlos Mariátegui. Ese nombre perdido todavía asoma, sin embargo, desde la portadilla interior así descubierta. Pero con el apellido entrecortado. Literalmente.
Aún mutilado, no obstante, el trapecio de la portada —diseñada por Codesido— sigue siendo un umbral. Mistérico. Incluso —sobre todo— cuando ahora su recreación cerámica nos lo ofrece perforado. E invertido: el trastrocamiento de los signos, en una suerte de pachakuti artístico. Desde la penumbra.
En la revelación así ansiada Platón y Jacques Derrida —el mito de la caverna, los espectros de Marx— se entrelazan. Tensa, problemáticamente. (Ojalá).
Ojalá. Acaso. El reto asumido por Contra / Portada no es la sola desconstrucción, sino también lo reconstructivo. Apenas ensoñado. Otra pieza aquí mayor reúne y redistribuye seis veces los tomos de las Obras completas, en sendos módulos irregulares de acrílicos que no logran del todo su engarce insinuado. ¿Podríamos ilusionar, en ese rompecabezas inconexo, la configuración quimérica de un amaru? El mítico dios andino. Serpentiforme, pero proteico. Y ahora mutilado.
Un rompecabezas, un puzzle, en el sentido adicional de un acertijo. O un enigma. O, al decir de la expositora, “una arquitectura visual […] donde cada libro deja de ser una unidad cerrada para volverse parte de una urdimbre mayor, aunque todavía irresuelta. Repensar el país como un entramado de fragmentos. En sus vacíos y resonancias”.
En sus resonancias y vacíos. Lo crucial para esa obra segmentada no está sólo en la visible permutación y el abigarramiento colorido de las carátulas que la componen, sino sobre todo en los aires neutros que desencajan sus elementos.
O quizá los rearticulan, de manera imaginaria. Con algún guiño suprematista (Kazimir Malévich, et al.). En otra instalación de la muestra son apenas los perfiles lineales de cada tomo, magnificado, los que redibujan y entrecortan el espacio, para proyectar con sus sombras (otra vez) una irradiación ahora geométrica de líneas puras, utópicas, constructivas, constructivistas. Desde la que (otra vez) asoma el falo ausente. Sobre todo en el gran recuadro elevado, esquinado, que en Rusía remitía a los íconos bizantinos. Y en el Perú al Sagrado Corazón de Jesús. Borrado.
Una (des)aparición, una visión borrosa. En el vacío. Que espera ser colmado. Por el deseo, por la fantasía, contra la ideología. Y sus fantasmas: tal vez debiéramos resignificar, para nuestros propios fines, aquella fantología —hantologie— formulada por Derrida tras la caída del Muro de Berlín. La indagación no del marxismo sino de lo espectral en él. Sus retornos entre las brumas, sus embrujos, sus latencias.
Sus hechizos. Demasiado actuales, en nuestra república hechiza. Desde las varias sugerencias de ese adjetivo equívoco: la peruviana república, contrahecha y a la vez poseída por las represiones de su historia, por sus pasados continuos. Discontinuos.
Por las ilusiones ilusas —el ilusionismo— que todo ello genera. Y no deja de asolarnos. Particulamente aquí, especialmente ahora. Hic et nunc.
Precipitados otra vez a la obscuridad y el abismo, al obscurantismo, en la exposición de Aljovín —tan oportuna— avizoramos alguna iluminación distinta. Paradójica. Desde la penumbra.
La ideología desplazada por la fantología. Y la política por la poética.
Por la poiesis,
Liberadora.
Bibliografía citada
DERRIDA, Jacques 1993 Spectres de Marx: l’état de la dette, le travail du deuil et la nouvelle Internationale. París: Galilée, 1993.
FLORES GALINDO, Alberto 1980 La agonía de Mariátegui. La polémica con la Kominterm. Lima: DESCO, 1980. (Tras varias reimpresiones, en el 2021 la Pontificia Universidad Católica del Perú publicó una voluminosa edición crítica, a cargo de Carlos Aguirre).
MARIÁTEGUI, José Carlos 1928Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima: Biblioteca Amauta, 1928.
1957 – 1970 Ediciones populares de las obras completas. Lima: Biblioteca Amauta, 1957 – 1970.
[TRANSPARENCIA: La entera redacción de este escrito se realizó sin recurrir a frases o composiciones elaboradas mediante la Inteligencia Artificial.
La responsabilidad total por las ideas así ofrecidas —y por sus giros verbales— recae de manera absoluta en la condición humana del autor.
Y en sus fragilidades].
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